Ante la sentencia del Tribunal Supremo de dejar a la danza fuera de las carreras de grado, las asociaciones de danza más importantes de España han tomado, junto con los conservatorios, la decisión de darle visibilidad a la danza por sus propios medios.

Hartos de los carteles publicitarios habituales y de las estratagemas de marketing comunes, hacen un llamamiento a los profesionales y aficionados a la danza para que tomen medidas. En una rueda de prensa multitudinaria, los miembros más destacados de diversas instituciones, acompañados de los ministros de educación y cultura, han comunicado numerosos cambios que los ciudadanos de a pie podrán ir percibiendo poco a poco.

Desde el Ministerio de educación, universidades e investigación se ha tomado la decisión, entre otras, de crear un espacio específico dentro de la sala Barbieri de la Biblioteca Nacional -especializada en música y danza- para que se pueda bailar “Los miles de investigadores que se dedican a la danza en España están hartos de tener que disimular que mueven los pies mientras leen a Arbeau, o que hacen “ron de jambe” por debajo de la mesa cuando leen a Fabritio Caroso: consideramos justo que puedan dejar de esconderse y que sean los investigadores de música los que se habitúen a la realidad cotidiana de los bailarines. Pedimos a los bailarines que salgan, si es necesario, a bailar por toda la sala si el tema lo requiere, de la misma manera que los de música la escuchan cuando lo necesitan. Y todos la oímos aunque se pongan cascos”. La directora de la Biblioteca Nacional ha añadido que si bien por la actual situación de crisis económica no han podido hacer gastos extraordinarios, pronto estará disponible una barra que ocupará el lateral derecho de la sala.

A su vez, han hecho un llamamiento para hacer pequeñas acciones cotidianas que permiten a la danza estar más presente en la Universidad. “Ya que habitualmente se dice que la danza no tiene visibilidad en la universidad exhortamos a los bailarines a que se cuelen en las facultades y pongan de salvapantallas fotografías del ballet Trockadero de Monte Carlo. Es imposible no mirar a hombres que se travisten con tutú sin dejar de depilarse”. La responsable ha afirmado que es imposible que estas performances, que son inherentemente postmodernas (“signifique lo que signifique ese vocablo”, ha añadido) crearán un impacto positivo tanto en el conjunto estudiantil, como en el personal docente.

A su vez, hacen un llamamiento a bailarines, ex-bailarines y aficionados de la danza en general, para que introduzcan elementos típicos de la danza en su día a día. “Tampoco les vamos a decir que se comuniquen siempre por pantomima; tampoco se trata de que se pongan a hacer cabriolas o entrechats en señal de alegría si les dicen que les aumentan el sueldo, hay que tener en cuenta que no todos tienen la suficiente preparación física y sería un gasto excesivo para el Ministerio de Sanidad resolver tanto esguince. Y con las roturas ya no darían a basto. Pero hay determinados actos que todos sabemos que se pueden decir perfectamente por medio de la pantomima como “No estoy de acuerdo” o “te echo un hechizo y hasta que no encuentres el verdadero amor te quedas convertida en Willis”. Los expertos aseguran que además de ayudar a normalizar la danza, contribuiría favorablemente a reducir la contaminación acústica.

Además, recomiendan llevar a cabo pequeñas modificaciones en el vestuario “que es una cosa en la que todos podemos colaborar. No le pedimos a las mujeres que vayan a la oficina con el tutú romántico, pues es especialmente incómodo para sentarse. Tampoco a los hombres. Pero sí pueden ponerse por ejemplo los manguitos o maquillarse modo escenario. Para cualquiera que se siente frente a ellos será evidente que el maquillaje que llevan es específico de ballet”

Los directores de los principales conservatorios de España les ponen deberes a los bailarines. Ya que son ellos los que cuentan con una óptima preparación física, al grito de “tomemos las calles” les recomiendan que se pongan a bailar en medio de la calle si así lo desean.  “Y es que, ¿a quién no le ha apetecido cruzar un paso de cebra haciendo gran jeté?. Los bailarines somos víctimas históricas de esta sociedad que no ha hecho sino reprimirnos”

En esta rueda de prensa tan caldeada el propio Ministro de cultura ha tenido que salir escoltado por la policía: a la salida le esperaban cientos de funcionarios asqueados de que cada vez que abren internet en sus oficinas la página web que aparezca sea la del Ballet de la Ópera de París. “Es imposible cambiarla- asegura Filomena, funcionaria en la red de transportes de la Comunidad de Madrid- Antes la abrías y te aparecía la del Ministerio, pero es que ahora ni dándole a cambiar te deja. Son unos delincuentes, hombre”

Con todo, miembros del mismísimo CSIC han afirmado que, por medio de estas prácticas subversivas, llegará un momento en que haya que explicarles a los estudiantes de las universidades aquella época en la que la danza no estaba presente en las aulas. “Sucederá lo mismo que cuando ahora nos cuentan que las mujeres no podían entrar, o que no existía la carrera de empresariales. Simplemente no lo podrán creer”

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