“Un Banco financia una exposición de ballet”. Este podría ser el titular de una falsa noticia. En cambio, es real. Hasta el mes de junio se puede visitar en el centro Caixa Forum de la ciudad de Madrid la exposición “Los ballets rusos de Diaghilev. 1909-1929. Cuando el arte baila con la música”. Se trata del aperitivo de la última comida que nos ofrecen tras el recién fallecido año dual España-Rusia, y a la que seguirán un primer plato de conciertos de música para ballet, un segundo plato de filmaciones y un rico postre a modo de conferencias. Durante el 2011 los balletómanos rusófilos han podido ver, además de unas galas de estrellas de ballet, una exposición en Salamanca (a la que quizás dedique un post), y sobre todo la exposición del Hermitage en el Museo del Prado.

Esta última está centrada sobre todo en el periodo de la Rusia de los zares, en la que hay una total presencia francesa; es por todos conocido que los miembros de la monarquía rusa hablaban francés entre ellos y que en su intento por recrear el estilo de vida francés introdujeron al ballet entre sus costumbres. Pues bien, la exposición que puede verse estos meses abarca el periodo histórico siguiente, el de la creación de las vanguardias de ballet que tienen su origen en los conocidos como “Ballets rusos de Diaghilev”.  En general, se ve que detrás de ella hay un equipo que conoce bien la historia de esta Compañía de ballet ruso, lo que se traduce en una buena organización temática. Sin embargo, también se puede decir que en algunas de sus partes está mal iluminada (algo propio de la sala en el que por lo demás, es un estupendo edificio) y que se da un trato un tanto cliché de algunos artistas. Con ello me estoy refiriendo al binomio Diaghilev-Nijinsky al que haré mención en su momento. En general, como en el caso de la mencionada exposición en Salamanca, está centrada en el vestuario que como la escenografía, es sin duda una parte esencial del ballet. Pero no lo es menos la notación (lo que los coreógrafos y bailarines escriben para poder recordar las coreografías) la correspondencia (las ideas que anotan antes de realizar un ballet) o las imágenes de las clases de ballet, bocetos o anotaciones del proceso creativo (todo lo que conforma ese “a sucio” que no suele mostrarse, pero que tan necesario es para la obra terminada, que al fin y al cabo suele ser algo que puede consultare después desde que la tecnología está al alcance de cualquiera) Echo de menos estos aspectos en general en las exposiciones que se organizan sobre danza. De todas formas, aunque esta exposición tenga preponderancia por el vestuario y la escenografía puede verse de todo, de tal manera que el espectador puede hacerse una idea general de la riqueza de este periodo histórico.

Precisamente por eso, seguiré un orden similar al de la exposición para resaltar, a modo de flash, algunas de sus ideas. No reproduzco la totalidad de lo que allí puede verse, simplemente me detengo en algunos de sus aspectos que serán profundizados en los siguientes post de este acontecimiento que ahora puede verse en Madrid, después de haber pasado por otras ciudades como Barcelona y Mónaco y que tiene su origen en el Victoria and Albert Museum de Londres.

1.- UN CULTO MECENAS: DIAGHILEV.

En las paredes de la exposición, puede leerse lo siguiente acerca de Diaghilev: “Serguéi Pauvlovich Diaghilev (1872-1929) dictador, demonio, charlatán, brujo y encantador, fue un hombre con una personalidad única y una desbordada ambición que conmocionaron la cultura europea. Su mayor logro fue la compañía de danza, los Ballets Rusos. (…) Como persona, la figura de Diaghilev está envuelta en cierto misterio. Vivió los cataclismos de la Primera Guerra Mundial y de las revoluciones rusas aunque, extrañamente, no parece que le afectaran demasiado. Abrazó la modernidad y aprovechó la vanguardia, pese a que en muchos aspectos era profundamente conservador. Vivió principalmente en habitaciones de hotel, pero convirtió a su Compañía en una gran familia

Esta es una imagen que supongo, enganchará a cualquier visitante lo suficiente como para querer quedarse en la exposición. Ahora bien ¿es esto lo más relevante del autor? Este hombre fue en realidad un mecenas del arte sin el que no se pueden comprender, entre otras cosas, el triunfo de las vanguardias pictóricas, musicales y coréuticas del París de comienzos del siglo XX. Y es que en sus espectáculos reunía a los mejores músicos y bailarines pero como se verá, también a los más destacados escenógrafos y pintores (Bask, Benois, Kandinsky, De Chirico, Stravinsky, Picasso, Matisse o Falla son solo algunos de sus colaboradores habituales) Si se tiene en cuenta que los orígenes de la carrera de Diaghilev se remontan a su asociación con el grupo “Mir Izkutzva” – que se suele traducir como “El mundo del arte” y que era un grupo de intelectuales burgueses que tenían como uno de sus objetivos que Rusia conociese el estado el “art noveau” europeo, especialmente el francés y el italiano- no serán de extrañar las fructíferas relaciones posteriores que este señor entramó con el arte de su época a lo largo de su vida.

Considero que a pesar de esa introducción escrita, la exposición deja claro que Diaghilev cumplió un papel central en el conjunto de las artes de comienzos del Siglo XX. Iré mostrando, a modo de flash, algunas de estas relaciones.

-Así por ejemplo, se exponen los primeros carteles de los ballet rusos en su salida a Francia, concretamente en el “ThéÂtre Lyrique Municipal de la Gauté” -donde estuvieron del 13 al 21 de junio de 1923- el del Covent Garden del 26 de julio de 1911 o el Teatro de Chatelet -donde actuaron de mayo a junio de 1909. Estos trabajos, además de mostrar qué obras se representaron en cada ocasión y permitir ver que se nombran a los mismos especialistas en ellas y casi por el mismo orden (nombre de la compañía, título de la obra, director de la compañía, bailarines principales, escenógrafo, iluminador…) son dibujos que en ocasiones están realizados por artistas del calibre de Picasso o Matisse.

– A lo largo de la exposición son recurrentes los diseños de vestuario de Lariónov (1881-1964) pintor ruso de corte vanguardista casado con Natalia Goncharova. Hasta 1913 crea obras de corte futurista, pero es inventor de una vanguardia nueva conocida como “rayonismo” y considerada como la primera escuela de pintura rusa no-objetiva (a la que pertenecen las obras que pueden verse en esta exposición) y que cuenta con un manifiesto que fue traducido al francés por Régis Gauraud en 1995.

– Me parece destacable un dibujo de Laura Knight, realizado alrededor de 1920, en la que se ve a Enrico Cechetti impartiendo una clase de ballet en Londres. Aparece con su bastón (figura simbólica donde las haya, eternamente asociada al maestro de ballet), sentado en una silla detrás de la cual puede verse el espejo. Lo acompaña una fotografía en la que se ve al maestro en una posición muy similar. Y es que a pesar de lo innovador de la Compañía, todos sus miembros contaban con una rigurosa formación en ballet clásico.

–  Especialmente en los comienzos de la Compañía, seguían representándose las obras del ballet romántico y el ballet clásico imperial, que era de estudio obligado para los bailarines. En la exposición puede verse el vestido que llevó Lydia Lopokova en “Las Sílfides” hecho de seda, algodón y con las alas de armazón metálico, como puede verse en esta fotografía.

– Por lo demás, parece que nos adentramos en una clase de ballet. Hay una barra de madera situada en uno de los laterales de la sala (muy bajita: los bailarines de la época no siempre sobrepasaban el metro cincuenta) con un espejo detrás en el que hay incrustadas fotografías.

-Puede verse también una imagen de los ensayos de la “Fiesta de Narciso”, hecha en Suiza en 1928. Es ésta una de las mayores joyas de la exposición ya que Diaghilev no consentía las grabaciones. En cambio, en este pequeño vídeo puede verse el ballet representado sólo en parte en un escenario (ya que por lo demás, los bailarines parecen estar en la calle donde la música suena de forma espectacular)

Y es que para mostrar la amplitud de miras que el ballet tenía en este momento, sirven como ejemplo el calzado de las bailarines: en la exposición se puede encontrar desde una de las puntas utilizadas por la famosa bailarina Karsavina (las que utilizó en la obra “Les papillons”, hechas de raso, algodón, arpillería, cartón y pegamento. Fabricadas por Nicoli y firmadas por ella, no llevan lazos ni nada que la sustente y el ancho posterior de la zapatilla -el que corresponde al talón- es mucho más amplio que en las actuales) hasta una de las botas que utilizó Vera Fokina. Diaghilev y su Compañía comenzaban a comprender que se puede ser muy contemporáneo y seguir llevando zapatillas de ballet.

Pero no todas las renovaciones en el ballet fueron bien acogidas por los vanguardistas. El ballet clásico era todavía un arte asociado a las clases altas (cuando no directamente a los sistemas totalitarios) y con un público principalmente burgués. Por ello, si bien es cierto que terminaron por encajar en las vanguardias artísticas, no fueron pocos los que se quejaron de la apropiación terminológica de aspectos que tenían que ver con otras artes, como la pintura. Es el caso de Louis Aragón y Bretón -los padres del surrealismo- de los que se puede ver un panfleto de protesta en contra del estreno de la Ópera “Romeo y Julieta” en el Teatro de Montecarlo, concretamente por la utilización del término “surrealismo” en un arte “tan aristocrático como el ballet”

2.- Y DIOS SE HIZO DANZA: NIJINSKY.

Hay una diferencia fundamental entre los manuales de historia de la filosofía y los de historia del ballet: en los primeros, se pueden leer cosas como “El autor del Siglo XX Michael Foucault, que era homosexual” mientras que en los segundos se escriben cosas como ésta: “Es el caso del coreógrafo Balanchine, a quien le gustaban las mujeres y que de hecho tuvo…” ¿Desde cuándo la orientación sexual es eje o motivo de explicación de un autor?, ¿desde cuándo la obra de un autor ha de ser entendida por medio de su biografía?, ¿es que acaso se puede reducir la obra de un artista o teórico a sus vaivenes personales? Traigo esta reflexión a colación para hablar del caso de Nijinsky. Y es que ¿es significativo para entender a un artista como Nijinsky una fotografía del día de su boda con una mujer, previa explicación de que antes fue amante de Diaghilev y que en el momento de dejarlo con se volvió loco? Desafortunadamente, estas son las cosas que suelen contarse de este bailarín y coreógrafo que revolucionó la danza. Afortunadamente, hay cosas más interesantes que ver de Nijinsky en esta exposición.

– Así por ejemplo, puede verse uno de sus dibujos realizado durante una conversación con Diaghilev en 1911. Se trata de un garabato de las bailarinas del Príncipe Igor. En él puede verse a un hombre como en quinta posición y brazos en segunda y a uno de los lados, como asomándose, el comienzo de una cabeza femenina. Son conocidos los dibujos de Nijinsky ya que en sus obras coreográficas se valía de este método para recordar.

Dentro de la obra “Sherezade” se puede ver a Nijinsky en el papel del esclavo dorado, en el año 1910 (Se la dedicó a Cyril Beaumont. Pronto, este librero patrocinador de los ballets rusos convirtió su tienda de Londres en una de las más famosas de Europa. Para los interesados en una introducción general a la historia del ballet pueden consultar en castellano su obra “Breve historia de ballet”) Otra fotografía de Augustu Bert de la obra “El espectro de la rosa” realizada en 1911. Se trata sin duda de una de las fotografías más conocidas del “Dios de la danza” donde con una actitud pantomímica, consigue un efecto andrógino que contrasta sin duda con otros de los papeles que interpretó como el de príncipe Hilarión en “Giselle”.

-También se conservan bocetos del artista plástico Gross en los que se ve a Nijinsky junto a la bailarina Karsavina. Son concretamente cuatro y están cerca de la corriente del “Art Noveau”. En ellos se ve reflejado el movimiento de los bailarines durante los ensayos. De este mismo autor, pueden verse bocetos sobre “Petrushka” realizados en 1911. Nijinsky interpreta el papel protagonista, por eso es convertido en marioneta. No obstante, dentro de las habituales interpretaciones psicologicistas suele interpretarse como una metáfora del trato que sufría por parte de Diaghilev, o como una metáfora del estado de salud mental en el que se encontraba…

-Los diseños de vestuario de Benois aparecen a lo largo de toda la exposición. Este hijo de una conocida familia de artistas rusos, fue nombrado director artístico del Mariinsky en el año 1901: anteriormente había dedicado su vida al estudio y la investigación pero desde entonces su carrera se consolidó en el arte escénico.

Para Nijinsky creó el vestuario del esclavo para la obra “Le pavillon de Armide”, obra realizada en 1907 (imagen de abajo) o el de Petrushka entre otros.

– El busto de Nijinsky en “La siesta de un fauno” fue realizado por Troubrige en Inglaterra en el año 1912. Se ha especulado mucho sobre esta coreografía que muchos historiadores consideran que da origen al ballet moderno. Y es que en él pueden verse puestos en tela de juicio todos los valores formales propios del ballet clásico: la distinción sexual, la verticalidad, el “en dehors” (giro rotatorio de brazos y piernas hacia fuera, colateral al nacimiento del ballet como arte escénico y a favor de la vista del cuerpo del bailarín en perspectiva) la unidad, armonía… etc. Viendo la serenidad de este rostro, cualquier diría que probablemente estemos asistiendo a la Muerte de Dios anunciadora de la Modernidad.

– Del atrezzo de vestuario, es destacable el turbante que vistió Nijinsky en 1909 en su debut en París, y es que los turbantes llegaron a ponerse de moda en la ciudad durante unos años. Otra muestra más de la influencia social del ballet y de la fuerza de algunas de sus estrellas.

3- LO QUE DAN DE SÍ UNAS PUNTAS DE BALLET: CORÉUTICA VANGUARDÍSTICA.

La exposición se organiza a partir de una selección de obras de ballet y quizás por eso, para entender la importancia coreútica que estos ballets han tenido para el desarrollo de este arte, sea bueno escuchar esta conferencia del crítico Roger Salas pronunciada en abril de 1997 para la Fundación Juan March y que pueden escuchar y descargar en formato MP3 desde este enlace.

– EL PÁJARO DE FUEGO.

Se trata del primer ballet totalmente formado por Diaghilev, además de ser la obra que permite a Fokine definirse como coreógrafo. De esta obra cabe destacar también que se trata de la primera gran colaboración con Stravinsky, que dará unos extraordinarios frutos pero que se inició por casualidad: y es que a Diaghilev le falló Lyadov, el que iba a ser el compositor en un primer momento.

Los diseños de Goncharova también acompañan toda la exposición. Nacida en 1881 fue una pintora rusa de la rama del cubo-futurismo, aunque incorpora elementos fauvistas a su obra. Es una de las creadoras del avant-garde de la pre-revolución rusa y trabajó con Diaghilev como diseñadora de vestuario y decorados desde 1915, a los que añadió todo lo aprendido en sus años de formación y madurez, lo que puede dar una idea de la alta calidad de sus obras. En esta exposición puede verse el diseño para la escena final del “Pájaro de fuego” (que en principio fue diseñado por Golovin) elogiada en su día por el periódico “The Times” (la danza de la época tenía una enorme repercusión en la prensa: de hecho, la investigación en danza de esta época puede rastrearse gracias a los comentarios en este medio)

– No se ofrece sin embargo, ningún vídeo parcial o completo de esta obra. Puede verse, en cambio, uno interpretado por Begoña Lao (bailarina principal del Ballet Nacional Inglés) y producido por Nex Angle en el año 2010. Creo que este vídeo (del que desgraciadamente no encuentro una copia) está basado en la idea de simetría. Y es que en medio de la pantalla hay un centro imaginario desde el que se desdoblan, duplicándose, la silueta de la protagonista, a la que por lo demás no se ve completa en ningún momento. El vídeo también pretende hacer justicia a todo el trabajo que hay detrás de esta gran creación coreútica: así, las imágenes de la bailarina se superponen con las de Diaghilev o Stravinky, sus partituras o fotos de los protagonistas que lo interpretaron por primera vez. E igualmente, por medio de una fijación de la cámara, se destacan algunas de las novedades técnicas más importantes de este ballet, como el uso de las manos.

– Se ha destacado el papel de Goncharova como escenógrafa, pero Golodin diseña los trajes alrededor del año 1936, inspirándose en modistos de la talla de Paul Poiret.

-LA CONSAGRACIÓN DE LA PRIMAVERA.

Es otra de las creaciones de Nijinsky con música de Stravinsky. Su estreno en Francia en 1913 ocasionó un gran revuelo, teniendo que ser los artistas desalojados por la policía ante el enfado del público. En esta ocasión, se ofrece una buena selección de un vídeo de unos tres minutos aproximadamente, filmado en el año 1987 en una reconstrucción realizada por el “Joffrey Ballet”. Puede verse el vídeo completo en el siguiente enlace:

4.- ¿RUPTURA CON SUS RAÍCES?.

Tras la cruenta Guerra Civil y la consiguiente llegada del comunismo, Diaghilev nunca regresó a Rusia, motivo por el cual París y Londres se convirtieron en sus centros artísticos. Hacia 1920 los ballets rusos seguían teniendo un repertorio importante. George Balanchine fue uno de los autores más destacados de este nuevo periodo.

– El artista de Chirico fue un colaborador de Balanchine. En la exposición puede verse el vestuario que hizo para una Sílfide en 1929 (donde el corpiño tiene ordenación geométrica y las alas son totalmente modernas). Ese mismo año también creó el vestuario para los hombres invitados en “Le Bal”. A través de Balanchine se dio la única colaboración de este pintor con Diaghilev, que por lo demás sí trabajó con otros coreógrafos, pero fuera de la línea de la compañía de los ballets rusos. Su mayor novedad consistió en basar el diseño de los trajes en formulaciones arquitectónicas que hacían que los bailarines se mimetizasen con el espacio.

5.- LA HERMANA DE DIOS: BRONISLAVA NIJINSKA

Esta mujer, además de ser una excelente bailarina, fue pedagoga y una muy buena coreógrafa que colaboró con Diaghilev especialmente en su última etapa. Formada por la escuela de Cechetti se graduó en 1908 en la Escuela de Ballet Imperial de San Petersburgo y terminó su carrera en Los Ángeles, donde creó una escuela de ballet. De entre sus obras, pueden verse en esta exposición entre otras:

– “LE TRAIN BLEU” es una obra de un acto con música de Darius Milhaud, libreto de Cocteau, y escenografía de Picasso.

– De este último, puede verse la reproducción del telón frontal que se utilizó en 1924. Es Alexander Shervashidze según un diseño de Picasso. Y es que las relaciones entre Picasso y el ballet no se reducen a que su esposa fuera la bailarina Olga Koklova. El radical cambio de estética que tiene lugar en este autor coincide con su relación su asociación con los ballets rusos de Diagjhilev, algo que no se suele mencionar en los libros de filosofía del arte que tratan a este autor.

-Los diseños de vestuario para este ballet fueron encargados a Cocó Chanel quien, siguiendo la iniciativa de aplicar la comodidad masculina a la femenina, creo los cómodos trajes de punto que pueden verse en la siguiente fotografía. Se trata concretamente de “Gigoló” y “Perlouse” que fueron usados por la bailarina Sokolova.

– También es de destacar su obra “LES NOCES” (Las bodas) La idea de la coreógrafa era la de recrear una boda de la Rusia campesina con toda su crudeza, donde la mujer se casa con un hombre al que conoce ese mismo día. Se han destacado las influencias constructivists y arquitectónicas de esta obra: no obstante, si se sigue lo que la autora dice en sus memorias, se centró más en sus recuerdos de la Rusia vivida durante su infancia que en las vanguardias, que por otra parte fueron totalmente asumidas por ella en esa época. Como curiosidad, en este ballet, el trabajo de puntas evoca el trenzado de la novia.

 Es destacable el papel de Goncharova que en 1923 creó el vestuario para los novios en el que, por deseo de la coreógrafa, debía ser lo más simple y austero posible. Es aquí donde quizás puede verse la relación entre tradición popular rusa y vanguardia: y es que en contra del colorido tradicional de los trajes de las bodas rusas, se hace una abstracción de ella que dan una imagen de limpieza.

6.- CUANDO LOS RUSOS VENÍAN A ESPAÑA.

Esta última parte de la exposición se ha creado específicamente para su paso por Madrid. Lo primero que se puede ver es un video en castellano realizado expresamente para la exposición donde se contextualiza la fructífera relación entre los artistas rusos y españoles.

Los ballets rusos se refugiaron en España durante los años 1914 y 1918 o sea, durante la Gran Guerra. El monarca Alfonso XIII respaldó la Compañía permitiendo que actuaran en el Liceo de Barcelona, el Teatro Real de Madrid y que fueran de gira por el país, pasando por ciudades como Bilbao y San Sebastián.

Artistas e intelectuales franceses, rusos y españoles se agrupan en torno a la figura de Diaghilev. El compositor Manuel de Falla les introduce en el mundo intelectual de España, llegando a  organizar un viaje a lo largo de la península para que pudiesen conocer de primera mano el arte popular español, en el que cobraron una especial relevancia la música y la danza. Todo este material se utilizó después para crear el “Sombrero de tres picos”, que quizás pueda considerarse el primer ballet español.

El vídeo termina constatando el influjo que los ballet rusos tienen en el ballet español actual, diciendo que determinados bailarines crearon ballets en París o que actualmente el Ballet Nacional de España tiene a “El sombrero de tres picos” o a “El loco” en su repertorio.

Una vez terminada la Guerra, la Compañía siguió yendo a España. Concretamente Barcelona solía ser el lugar de cierre de las giras después de pasar por Montecarlo. De este modo, artistas españoles comenzaron a colaborar con Diaghilev: el primer de ellos fue Josep María Sert, el primero que sin ser de origen ruso trabajó para la Compañía, al que le siguieron otros como Juan Gris, Miró o Picasso.

De entre las obras que se crearon en este periodo cabe destacar “Las Meninas”, inpirada en la obra homónima de Velázquez, y que se representó en San Sebastián en 1919.  Pero quizás la más importante es la ya señalada “El sombrero de tres picos” que diez años después se representa en Londres (con Massine y Picasso).

De esta misma obra se pueden ver en la exposición 32 bocetos que creó Picasso para la obra. Se sabe que el pintor acudía constantemente a los ensayos y de hecho el diseño de los trajes no es solo frontal, sino que se capta la figura de los bailarines desde diferentes perspectivas en lo que parece un gran respeto por el movimiento. Todos ellos fueron realizados en 1920 y en algunos aparecen con anotaciones en francés. (Lamentablemente, no he conseguido ninguna imagen, pero es interesante ver que los locos de Picasso parecen mendigos)

También se pueden ver las castañuelas utilizadas por Sokolova en la obra (que en realidad pertenecían al bailarín Félix Fernández García).

La joya de esta parte de la exposición es desde mi punto de vista, el cuaderno de Massine (lástima que sólo se vea una página) que incluye una serie de notas -en su mayoría notación para danza- de los bailes populares que iba viendo en ese viaje que hizo con Falla por la España profunda. Groso modo, lo que puede verse ahí es la geometrización de lo popular.

-De esta obra también se puede ver la partitura original de Falla, además de extractos de cartas que Massine (que tenía muy mala letra, o sea que no puedo contar lo que pone) dirigió a Falla en 1922.

-Existe también una carpeta que Picasso dedica a Falla y en cuya portada puede leerse “A mi mentor y buen amigo Manuel de Falla. Picasso”. Es la primera vez que leo algo de Picasso escrito en castellano. El resto de la portada, como no podía ser de otra forma, está escrito en francés. “París. Le juin, 1921. París. Editions Paul Rosenberg, 21 Rue de la Boetie, 1920” puede leerse. Esta carpeta, de la que solo nos muestran la portada, incluye 32 reproducciones de las maquetas en color después de los originales decorados y vestuarios.

Además de gran parte de las temporadas y carteles del Liceo y el Teatro Real en este periodo, pueden verse  cuatro fotografías de 1919 realizadas por el bailarín polaco Stanislas Idzikowski donde se ve la representación de la obra “Sherezadhe” en la Alhambra de Granada.

Por lo demás, se incluyen una serie de contratos, recibos, facturas y telegramas que dan cuenta de que sí. Que sí estuvieron los ballet rusos en España.

Para una relación más exhaustiva de España con los Ballets rusos puede consultarse la siguiente conferencia, también para descargar en formato MP3:

http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.aspx?id=2391

7.- AL SALIR DE LA EXPOSICIÓN: A POR LOS LIBROS.

Tras el paso por la exposición se puede consultar la tienda-librería de este centro, que suele traer buen material de cada una de sus exposiciones: el caso de los ballet rusos no es una excepción, aunque como es habitual, la mayor parte de las obras se encuentran en inglés o en francés. De todas formas, no deja de ser una buena oportunidad para comprar libros de danza que, de no ser porque hay una exposición específica de ello, tardaríamos días en encontrar y semanas en recibir. Destaco los siguientes:

– El catálogo de la exposición, de la editorial Turner.

-Fedorovsky, Diaghilev et Mónaco (2004) Editión du Rocher, París.

-Poudru, Florence Dans le sillage des ballets russes 1929-1959. (2010) Centre National de la danse. París.

-Sjeng, Scheijen, Diaghilev. A life. (2010) Oxford university Press, USA.

– Pastori, Jean-Pierre, Reinassance des Ballets Russes (2010) Favre, París.

– D. Press, Stephan, Prokofiev`s Ballets. Lor Diaghliev.

– Charles M. Joseph, Stravinsky et Balanchine

-Stephane, Jordan Stravinsky Dances Re-visions across a Century (2001) Dance books, Londres.

-Smirova, Natalia, La compagnie des ballets russes (2010) CNRS Editión, París.

– De Osma, Guillermo, Fortuny, Proust y los ballets rusos (2010) El taller de Elba, España.

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