El filósofo francés Jean-Luc Nancy ha estado en la Universidad Complutense de Madrid donde entre otras, ha pronunciado una conferencia titulada “Aisthesis: el arte y el cuerpo”, organizada por el Foro de Filosofía de Madrid en colaboración con el Instituto Francés.

En esta ponencia ha presentado una serie de ideas en torno al arte en las que el cuerpo, entendido como sensibilidad, tiene un papel central. Si bien la conferencia no gira en torno a la danza, uno de los oyentes ha realizado una pregunta en el turno de debate sobre ella, lo que ha hecho que el filósofo le dedique unas palabras.

Aprovecho la ocasión para transcribir, casi de manera directa, la buena traducción simultánea que ha corrido a cargo del Instituto Francés. Lo que aquí queda recogido son las palabras del profesor Nancy que sin leer, se expresa de una forma muy sosegada, partiendo casi todas sus frases con reflexivos silencios.

“Aisthesis: el arte y el cuerpo” por Jean-Luc Nancy.

El arte y el cuerpo no son ajenos al mundo cotidiano. En ese sentido, no están separados de la prensa, sino que son un testigo sensible, un poderoso sismógrafo del estado profundo de transformación del mundo.

El chino Ai-Weiwei parece más un oponente político que un artista. Los titulares de la prensa francesa que dieron la noticia de su detención, bajo una de sus fotografías en la que sale desnudo con mujeres (y que le valió una condena en China por pornografía) recogen ideas como “cualquier acto de resistencia política es un acto artístico”.

Yo no considero ni que sea pornografía, ni que sea arte. Sin embargo, es un buen pretexto para preguntarse por qué ocurre esto. Por qué podemos considerar al arte como una propuesta a partir del cuerpo. Al fin y al cabo, que el arte exponga cuerpos desnudos es algo que se lleva haciendo desde la antigüedad: desde la Grecia clásica, pasando por los desnudos cristianos de la Edad Media, hasta el arte moderno.

Se puede afirmar que el arte es algo que efectivamente resiste pero ¿a qué? El arte tiene la capacidad de resistir no sólo al poder político, sino a todos los poderes ¿por qué? Porque resiste al cierre de los significados. Lo que llamamos arte no es lo que cierra los significados, es lo que abre la sensibilidad.

La sensibilidad es algo por medio de lo que sentimos el arte, que acontece en función a un sentido. Y nosotros sentimos con el cuerpo.

¿Qué es el cuerpo? La apertura sensible de lo que se puede llamar “alma” o “espíritu”. Por eso se puede decir de forma sencilla que el arte siempre es una cosa del cuerpo, luego no hay separación entre el cuerpo y el alma. El arte es el cuerpo como sensibilidad, pero intensificada, hecha más aguda, especializada.

Un pintor por ejemplo considera el conjunto de formas y colores, y busca una forma y/o un color que lleve más lejos que nunca la sensibilidad. Pero su objetivo no es sólo visual. El Greco ve cuerpos muy alargados, como en Juan Bautista y su abrigo verde, que parece fluorescente.

¿Qué significan esos cuerpos y esas ropas? El cuerpo de El Greco siente de una manera especial, y eso es llevado a la sensibilidad visual o manual. La manera en la que trata los colores lo lleva a una intensidad que abre posibilidades únicas de sentir el cuerpo, maneras que están en una suerte de ascenso. Esto pasa con cada uno de los pintores, abren una sensibilidad no ordinaria. Y esto es el cuerpo del arte.

Alguien podría decirme: Leonardo Da Vinci dijo que “La pintura es una cosa mental”. Pero esto no significa que sea intelectual. Sin duda Da Vinci es más “intelectual” que el Greco, es un sabio-loco, alguien que lo estudia todo. Pero es algo que sirve para hacer, para construir cosas. Sus inventos son muy famosos. Luego lo mental para Da Vinci no significa oposición a que el arte sea una cosa sensible, sino a que sea algo artesanal. Él no vivió en un mundo donde existía la palabra “arte”. En aquel momento existían por ejemplo la pintura, la música y la danza. O sea, las “bellas artes”, en plural. Por eso en sus escritos compara la pintura y la música, las posibles relaciones entre artes que son distintas. Lo que quiere decir su famosa frase es que el arte es más que una técnica mecánica.

Entonces ¿qué es un pensamiento que pinta? Da Vinci está orientado hacia la sensibilidad de la mirada, como muestra su invención de las lentes. Inventó también el “sfumato”: con esta fórmula, el color y la forma se difuminan, lo cual nos permite salir de la exactitud de lo palpable, donde la lejanía se pierde en una neblina. El arte es una singularización del registro sensible. Nunca es sólo la visión, sino que dentro de ella, se inventan los colores.

El músico es el que sabe captar valores de ritmos, medidas, etc. y luego los trabaja. El músico puede llegar a inventar nuevos instrumentos. ¿Por qué se inventa el piano? Este instrumento es reciente, y representa otra cosa para el oído que el pianoforte. Otra vez algo que entra en lo sensible y realiza este tipo de creación.

El hecho de que históricamente hablando estemos utilizando la palabra “arte” en singular, es algo que se lo debemos al pensamiento posterior a Kant. Es él quien introduce el arte en la filosofía, no la estética en la filosofía. En el siglo XIX hay un interés por centrarse en la sensibilidad, quizás por contraposición al racionalismo. Descartes se alegra de poder quitarse de encima los colores. Algo en el mundo cambia cuando el modelo matemático de figura y movimiento rechaza algo de lo sensible, haciéndolo aparecer como algo en sí mismo, propio.

Por decirlo de forma fácil, a partir de los siglos XVIII y XIX es como si Europa no se hubiese dejado de preguntar “¿qué es sentir?”, precisamente porque el saber, la técnica y la sensibilidad general del hombre habían aislado la región sensible. Y entonces Kant, que pone el arte en la filosofía (en la metafísica) habla de las artes, no de “el arte”. Hegel sí habla de arte en singular.

Este paso al arte significa que la cultura intenta buscar en este singular una forma nueva de pensar la sensibilidad. Y ello exige dos observaciones:

1.- En el fondo, que en el arte no hay nada verdaderamente nuevo. ¿Qué pasó en Altamira? Aquí en España hubo hombres que tuvieron la sensibilidad de poner colores o formas. Como dice Blanchot “hay varios orígenes del arte”. El arte empieza de una gratuidad, que no sirve para nada en el sentido de que deja emerger, expresarse un suplemento de sensibilidad, con independencia de qué fueran (magia, gestos de cazadores, etc). Esos hombres, o los músicos de los que no tenemos casi ninguna huella (algunos empiezan a hacer música soplando por un tubo, o descubren que al afilar un material se produce alguna resonancia, o se dan cuenta de que el arco también puede producir música en su contacto con la flecha) nos muestran que el arte es tan antiguo como el hombre. No hay historia del arte, hay historiadores del arte. Es decir, el arte es indisociable del ser humano de manera que si el arte termina, la humanidad terminaría también. En este sentido el arte no expresa nada nuevo.

2.- Si decimos que el arte es una intensificación y elaboración de la sensibilidad, ello no nos dice nada más que la sensibilidad es ella misma en su verdad, es la que se manifiesta. La sensibilidad es una relación de sintiente a sentido, pero que siempre está en el movimiento, en el más o en el menos. ¿Qué hace el cineasta o el fotógrafo? Presentar cosas enmarcadas. Es un ejercicio de abstracción en el cual hacemos que se despliegue la sensibilidad. La sensibilidad siempre está en las magnitudes continuas, por decirlo con Kant. No es 1, 2, 3, 4, 5… siempre hay un movimiento continuo. Hume pensaba que se podía decir que en una escala de colores, si se quitase uno de los puntos de dicha escala, podría llegar a saberse -por medio de la totalidad- cuál es el que falta, al modo de la “cualidad discreta” ¿Qué es el “azul” o la “musicalidad”? Un músico clásico sabe qué es la nota “la”, sabe localizarla. Pero la escala clásica ha sido trastocada, ha barrido la posibilidad de discernir un sonido singular. La sensibilidad es el cuerpo. El cuerpo es una relación con el mundo que no deja de estar en la apertura y en el cierre, en la elección de tal o cual registro, en el movimiento o en la inmovilidad. Este conjunto de crecimientos y decrecimientos es lo que Da Vinci llama “la cosa mental”. No es el cuerpo ahí afuera, de manera que se necesite de la percepción para captar un objeto, sino el cuerpo de cada cual.

A modo de conclusión, y enlazando con el comienzo, podemos afirmar que el arte no es político, pero no por ser a-político o anti-político, sino por ser “archi-político”, está más allá de cualquier política, está en otra cosa.

Se abre una rueda de intervenciones en la que uno de los oyentes le formula una pregunta sobre danza. Concretamente sobre danza-Butoh. El estudiante resalta la importancia de la codificación en este tipo de danzas orientales. La pregunta va dirigida hacia ese tipo de cuestiones que construyen la danza y que catalogamos como “clásicas”, y a cómo afectan a la noción de arte que el filósofo ha presentado en esta ponencia.

Nancy responde: “Conozco mal la danza-Butoh. Pero si, ¿qué quiere que le diga? Lo que he dicho también vale para la danza. Butoh significa algo que está en el círculo del mundo. Estamos en un momento de circulación de las formas, que abren significados. Pero hay que tener cuidado, no pensar que eso llega en forma de paquete desde Oriente. Concretamente en la danza, se había sentido la necesidad de liberarse del ballet desde el Siglo XX, para volver a lo que se puede llamar… cómo decirlo… una especie de expansión “pura” de lo gestual, pero siempre hay que dejar de lado cualquier idea de pureza (…)  Sí, la danza hoy en día es importante. He trabajado con una coreógrafa, gracias a la cual he podido tener relación con bailarines. En la danza, asistimos al momento en el que el cuerpo, solo, se produce él mismo con su propia sensibilidad: la danza es una intensificación del cuerpo por sí solo, por sí mismo.

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