Debo a la danza un gran agradecimiento, un enorme respeto. Es el medio que me ha brindado la posibilidad de explicarme, y que me ha permitido el mismo grado de expresión que tiene un pintor son su pintura. (…) Un pintor trabaja con una tela, unos pinceles y unos colores, mientras que yo trabajo con materias vivas: seres humanos. Por eso estoy cada vez más cerca de ir en contra de la tesis que tienen los coreógrafos y bailarines, la tesis de que todos tienen que ser iguales, todos tienen que ser guapos (…) Por eso, quizá, otra cualidad que tienen nuestros espectáculos es que quienes interpretan el baile son seres vivos, no arquetipos de una determinada cosa. Bailan los gordos, tienen derecho a bailar los calvos, los feos, los guapos, los viejos… Tiene derecho a bailar todo el mundo. Y eso es humanizar la técnica, ¿o no es humanizarla?

Antonio Gades.

Hace aproximadamente un año el Teatro Real de Madrid le dedicó un ciclo a Antonio Gades y este mes, los Teatros del Canal, han vuelto a reproducir “Carmen”. Aprovecho la ocasión para ofrecer una pequeña crónica sobre el libro Carmen/Gades. Veinticinco años. 1983-2008, cuya edición y coordinación corre a cargo de Elna Matamoros.

La Fundación Antonio Gades, encargada de la publicación de este libro, cumple con los requisitos que todo grupo de investigación que se precie debe tener: desde un archivo sonoro y audiovisual, hasta otros de carácter documental, pictórico, fotográfico, bibliográfico, hermerográfico, y hasta textil, sin olvidar, por si fuera poco, el oral. Todo ello con el honesto objetivo de la conservación y difusión del que probablemente sea nuestro coreógrafo más internacional. No es de extrañar que la calidad de sus publicaciones suela ser excelente.

Y es que la figura de Antonio Gades (1936-2004), más allá del éxito de sus coreografías, también merece una atención teórica; la misma honestidad coreográfica que se refleja en sus obras se plasma en sus escritos y entrevistas.

La versión que preparó de “Carmen” es la que devolvió el mito afrancesado a España. Creada como personaje literario por Mérimée y como ópera por Bizet, nunca había salido de Francia. Con indudable éxito, lo que “Carmen” refleja es el imaginario extranjero sobre lo español, donde el exotismo y la sensualidad de la mujer lo inunda todo. Antonio Gades, con una simplicidad depurada, supo humanizar el arquetipo francés. Pero sobre todo, consiguió españolizarlo.

El libro se centra en un análisis de la versión que el coreógrafo preparó junto con el cineasta Carlos Saura en 1983 para la película, transcurrida en una sala de ensayo, que años después fue llevada al teatro. El texto recoge una selección bilingüe (en castellano y en inglés) de entrevistas, críticas y artículos especializados, aderezadas con buenas fotografías.

Antonio Gades inaugura el libro con un texto escrito en 1984 para el libro Carmen de la editorial Galaxia Gutenberg titulado “Nuestra Carmen y el significado de la danza en mi vida”, un recorrido en el que quedan reflejadas gran parte de sus ideas estéticas. Con su estilo pulcro y directo, alejado del academicismo retorcido, escribe acerca de lo popular y tradicional, del papel de la técnica (algo necesario de aprender, pero para poder interiorizar y olvidar), sobre la esencia de la danza, sobre la relación entre el sentimiento y el conocimiento… y también, sobre el significado de su “Carmen” es decir, de la particularidad de su versión. Y es que el coreógrafo quiere presentar a Carmen como una mujer moderna que lucha por su libertad y que se ve atravesada por dos amores apasionados. Aunque confiesa que, especialmente la obra fílmica -transcurrida en una sala de ensayos- también es el reflejo de sus arduos procesos de creación.

Le sigue una colección de entrevistas de Julio Bravo (periodista de ABC) a quienes han sido los principales intérpretes de la obra: Cristina Hoyos, Stella Arauzo y Dominique You, además de al cineasta Carlos Saura.

Es de destacar el análisis escénico que Roger Salas, crítico de danza y ballet en el periódico “El País”, hace en su artículo “La escenografía en la danza española y en el ballet español”, en el que desarrolla la idea de que el ballet español es un fenómeno artístico moderno que nace al calor de las vanguardias europeas. Así, la “Carmen” de Gades, conjuga los postulados escénicos del ballet contemporáneo europeo con la búsqueda de una identidad diferencial.

Las críticas e impresiones de Giuseppe Brugnoli, Marinella Guatterini, Vittoria Ottolenghi y Alberto Testa anteceden a las observaciones de los especialistas, que van desde la música (el flamencólogo Ángel Álvarez y el director de ópera Francisco García-Rosado), un análisis un tanto feminista de la mano de Alberto González Troyano (profesor de Literatura española de la Universidad de Sevilla), y entre otras, el excelente artículo “Antecedentes de la Carmen de Gades en la historia de la danza española” escrito por el profesor de sociología Gerhard Steingress.

Los elencos de obra y la versión en inglés ponen punto y final a este libro.

VV.AA, (2008), Carmen/Gades. Veinticinco años. Twenty Five Years, 1983-2008”, Fundación Antonio Gades y Ediciones Autor: Madrid.

Anuncios