El director Eduardo Chapero-Jackson ha dirigido una película documental que recorre la obra del poeta Antonio Machado a través de la danza. Producida por Amigo Films bajo encargo de Acción cultural, ha sido premiada en el Festival de Cine de Valladolid y nominada a un Goya. Pueden verla íntegra a través del siguiente link.

El argumento es sencillo: una joven estudiante del Conservatorio de Danza tiene que hacer un trabajo de fin de curso sobre la obra de Antonio Machado, lo que le lleva a hacer una lectura de sus obras, de cuya investigación saldrán sus coreografías. Los protagonistas son verdaderos alumnos del Conservatorio Superior María de Ávila de Madrid -donde se rodó parte de la película- que en la vida real, también han tenido que recorrer la obra del escritor para inventar sus coreografías. Así, la protagonista Amaia Pardo es el vínculo entre Antonio Machado y el presente, cuyos sentimientos se conectan con los de la vida del escritor, al igual que la España triste de la primera mitad del Siglo XX se relaciona con la de la crisis actual. Las mismas vivencias del poeta son vividas por ella, como por todos, de forma abstracta.

Pero lo esencial de este film no es la reconstrucción de la vida del escritor, sino la particular forma en la que se tejen realidad y ficción, ámbitos que se superponen de forma voluntaria y en los que la danza tiene un papel fundamental; por eso, es la forma de trabar el poemario de Machado, que se escucha a través de una voz en off a lo largo de todo el documental, lo que conecta con la danza. Y aunque la música de Pascal Gaigne es excelente, son las palabras las que metafóricamente, se danzan. Las fronteras entre palabra y baile llegan a diluirse en los mejores momentos coreográficos de suerte que no se puede entender la función de la coreografía sino es en relación a ellas. Con este ejercicio, Chapero-Jackson está tratando un tema recurrente y problemático en la adaptación narrativa a danza: a saber, la relación entre las palabras y el baile, que torna verdaderamente central cuando se pretende imitar la danza fuera de la pantomima. El lenguaje que utilizan estos jóvenes coreógrafos puede tildarse de “contemporáneo” cuya técnica (no bañada por el clásico) se diluye en la intención de crear formas que se adapten al contenido, en ocasiones literal, de las palabras. El baile es una metáfora de las palabras de Machado y sin duda, el vehículo fundamental que conecta con el mundo complejo y onírico de este documental de límpidas imágenes. Muestra de ello es que la sola visión de las coreografías, que pueden reducirse a cinco, nos permite recorrer lo esencial del largometraje:

-De su infancia en Andalucía Machado tiene un recuerdo puro que le acompaña toda su vida, hasta el punto de que siente la adultez como una deformación de la niñez. Mal estudiante, no termina el bachiller hasta los 21 años y su despertar de juventud no se da hasta su fructífero viaje a París, donde se relaciona con gran parte de los intelectuales del momento, bebiendo de influencias tan ricas como el ya por entonces fallecido Paul Verlaine y leyendo a escritores como Oscar Wilde y Freud, que tendrán una importancia capital en su obra. Así, poco a poco, comienza a abandonar las influencias del modernismo para abrazar las de la Generación del 98, que le hacen pasar de una atención por los aspectos interiores a una preocupación cada vez mayor por la realidad social de España. En París vive la modernidad que había podido ver en España sólo a partir de los escritos de Ruben Darío. A esta parte de su vida le acompañan en el documental momentos danzados que no parecen coreografías completas y que se suceden por lo general, dentro de la clase de danza, donde el baile se reduce a fraseos que materializan frases del escritor.

-Una nueva etapa se abre en la vida de Machado que, después de haber visitado la capital francesa, se ve superado por la soledad. La nueva atención por lo social no le hace perder su amor por el interior humano. Y es que Machado cree que “desde lo interior, se evocan todas las cosas”. Por eso, “las mariposas que vuelan al aire libre le parecen tan encantadoras como las moscas”. A esta parte de su vida le corresponde la coreografía “Las moscas” que, creada por Amaia Pardo y leída por el cantante de rap Nach Scratch, recrea un divertido poema que posa su atención sobre un animal que alude, en este caso, a la cotidianidad interior del hogar.

-Tras conseguir una cátedra de Francés se muda a Soria, España profunda, analfabeta y derrotada por la pérdida de sus Colonias: a esta etapa pertenecen los poemas que describen la árida Castilla. Le corresponde la breve coreografía “Los mundos sutiles” (también de Amaia Pardo) que puede interpretarse como una metáfora de la creciente conexión del escritor entre su mundo interior y la preocupación por lo social. “Soñar con los ojos abiertos” es el verso que mejor refleja esta obra que es interpretada con la bailarina en el centro (ataviada con un extraño vestido muy apropiado para resaltar el giro) bailando con la ingravidez propia del giro sobre sí mismo (alusión a la interioridad) que contrasta con los dos bailarines de break dance que, a cada uno de sus lados, apenas se levantan un palmo del suelo.

-Ya en Soria, Machado comienza a fijarse en el estado del campo, lo que director conecta con la actual preocupación por la ecología. La destrucción de la tierra es un tema recurrente en los poemas de este periodo, una metáfora del estado de destrucción social al que estaba sometido el país y que vivimos, sin ninguna duda, también en la España actual. El poeta se lamenta de que el campo se haya convertido en un “trozo de tierra” y advierte de que los que se dicen “patriotas” son los que, en lugar de cuidarla, la arrancan aprovechándose de ella.

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Le corresponde la coreografía “Por tierras de España” de Itxaso A. Cano, una de las mejores. En la obra se interponen imágenes de los campos sin vida de Castilla -que son arados en forma de ola por bailarines en fila que parecen monotorizados- con imágenes del Movimiento Social 15M En otra imagen coréutica los bailarines, vestidos ahora con un atuendo empresarial, danzan atropelladamente y avanzando hacia delante por un camino recto que, sin duda, no tiene fin. El camino es tortuoso y no tiene otro objetivo que el del propio caminar hasta el infinito. Los versos del poeta que le acompañan, lo describen como el infierno en la tierra. Puede considerarse una metáfora del capitalismo salvaje donde el hombre de negocios está preso de una mal-andanza permanente, que le hace ir constantemente en busca de una riqueza que nunca disfruta. La vida, la tierra, es un “trozo de planeta” que, en lugar de cuidarse, se usa. No se vive, se avanza. No se danza, se camina. La falta de sentido produce violencia, representada por el atropello de los bailarines. A ello se antepone el danzar de la bailarina que quiere ser libre pero a la que sostienen las manos de sus compañeros, parando su movimiento.

-Es en Soria donde Machado se enamora de Leonor, una joven de 15 años que le hace despertar en el amor. La diferencia de edad supone un problema para la pareja que se cansa de las duras críticas de la gente del campo. El escritor consigue una beca que le permite regresar a París a estudiar filología francesa, momento que aprovecha también para tomar clases con el filósofo Henri Bergson. Allí viven su luna de miel, pero pronto Leonor enferma de tubercolisis.

La muerte de su amada se presenta en su vida “como un rayo en plena felicidad” verso que en el documental acompaña a una imagen de notación de danza donde cada nota musical es un bailarín cuya danza se interrumpe por un fulminante rayo mientras -de fondo primero y en primer plano después- Amaia Pardo baila presa de una levedad cada vez más difícil de sobrellevar. El ruido que hace su cuerpo al chocar contra el suelo al final de la frase danzada simboliza al rayo que, de pronto, truncó el amor de Machado y su mujer.

La coreografía “La muerte de Leonor” de Irene Vázquez bailada en pas de deux con Joaquin Abella es, sin ninguna duda, la mejor. En ella se ve la procesión del dolor que se baila lenta y tortuosamente. De esta coreografía destaca el papel del cabello: el bailarín se lo agarra a la bailarina en numerosas ocasiones, mientras su cuerpo se mantiene muerto. Dicen que el pelo se mantiene vivo tras la muerte, y que por eso sigue creciendo. El cabello quizás sea lo último vivo a lo que puede agarrarse de su amada, mientras baila con un cuerpo muerto que ya no puede sostener.

-Al duelo le sobreviene lo que el director llama la “etapa metafísica” (que se focaliza más concretamente en una indagación sobre el tiempo) donde los alter ego, como el genial “Juan de Mairena”, hacen conocer a España una modernidad a la que no estaba acostumbrada. Se traslada a Segovia y por fin a Madrid, donde nace la Segunda República a cuyo régimen se adscribe desde el comienzo, como la mayor parte de la intelectualidad española (es el caso de Unamuno y Lorca, que también son amigos de Machado) Es Madrid la ciudad de la que tiene que exiliarse cuando estalla la Guerra Civil.

Esta etapa está simbolizada por la coreografía “La muerte de Machado” de Itsaso A. Cano, en la que tienen mucha importancia los pies, que han estado presentes a lo largo de toda la película: la danza, según ha reconocido el director frente a los alumnos de la Escuela de cine de Madrid, parece invitar a ello (algo típico de nuestra tradición que ha hecho olvidar otras partes del cuerpo y ha centrado la historia de nuestra notación) pero es cierto que, a lo largo de toda la obra de Machado, el caminar está muy presente, y sin duda, el recorrido incesante de la vida se siente de formas muy distintas. Los pies de los bailarines muestran que la aparente liviandad tiene un trabajo duro detrás, lo que provoca un físico que, visto de cerca, alude a una interioridad marcada por el esfuerzo.

Cierra la película una coreografía de Amaia Pardo, interpretada por ella, dentro de una burbuja. Las burbujas han estado presentes en todo el documental, cambiando de color y tamaño al hilo de las emociones de sus protagonistas: son una evocación de un espacio etéreo y agradable en la que se refugia la protagonista una vez que ha visto rechazado su proyecto coreográfico. Se danza seguro dentro de una burbuja.

Antonio Machado, a pesar de la visión sesgada que nos muestran en la escuela, es un representante de la modernidad. Y la danza es una fiel representante de la sutileza, la ingravidez y la gentileza, tres aspectos típicos de su poesía que nos recuerda incesantemente el verso más repetido en este documental:

“Yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón”

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