Durante los próximos meses la agenda de Teoría de la Danza dejará la escena madrileña para centrarse en la parisina. Me encuentro en la “ciudad de la luz” entre otras cosas para consultar el Archivo del Ballet de la Ópera de París y entre tanto, picotearé toda la danza posible que espero poder hacer llegar, por medio de pequeñas crónicas, al lector hispanoablante.

10636044_957366887614209_664456773850319129_nLa primera parada ha sido en el Théâtre des Champs-Élysées con la gala “Las estrellas del Siglo XXI”, que en su décimo séptima edición conjuga en una misma sala a bailarines internacionales de primer nivel. Una excusa que brinda a los balletómanos (y balletomaniacos, quién sabe) la posibilidad de ver pequeños fragmentos de diversas obras del repertorio clásico y contemporáneo y quizá también, una buena excusa para que los niños, que en la sesión dominical abundan en la sala, se familiaricen -sin la extensión aburrida que puede llegar a tener un ballet completo- con las grandes obras de la danza.

La gala en sí alumbra una demostración de poderío técnico que roza lo acrobático; se trata, está claro, de la técnica por la técnica. Y es que, a pesar de la pésima música enlatada y de la elección de un programa cliché, todo funciona. Y funciona porque el nivel técnico de los bailarines es tan alto que casi da igual lo que bailen. Cada pareja danza un extracto de clásico y otro de contemporáneo, dejando claro que están a la altura de las exigencias de cualquier registro.

Todas las grandes Escuelas están representadas por algunos de sus mejores bailarines: Gian Carlo Pérez y Manuela Navarro, del “Ballet Nacional de Cuba”, dan el pistolezado de salida con la pieza “El mercader y la esclava” de “El Corsario” donde la seguridad de éste contrasta con la excesiva expresividad del rostro de la panameña. En cambio, ambos resultan contagiosos en la alegre coreografía “Sobre una hilo”.

El “Ballet de la Ópera de París” se presenta a través de las figuras de Erwan Leroux y Aurélien Houette, que bailan un bélico pas de deux en la oscura coreografía “Bless – ainsi soit-il”. Sin embargo, es Houette quien, en su interpretación de la “Siesta de un fauno” -coreografiada por Malandain- nos recuerda al mismo tiempo tanto la violencia y el sexo que están en el origen de la ruptura modernista de la obra de Nijinsky como la inocencia, representada por el luminoso blanco de la minimalista escenografía y vestuario, del mito del nacimiento de la modernidad.

Mención especial merecen los bailarines españoles: Lucía Lacarra está exquisita tanto en el paso a dos de “La dama de las Camelias” como en la bella coreografía “Tres preludios” de Ben Stevenson que tan bien nos recuerda a la clase de ballet y por tanto, a la majestuosidad técnica de la que ella hace gala junto a su partenaire, el también primer bailarín de la “Ópera de Múnich” Marlon Dino. Ambos mantienen una desproporción física que les ayuda; ella -pequeña, delgada y morena- y él -alto, rubio y musculoso- conjugan una dualidad y empatía únicas.

Del lado masculino está Joaquin de Luz, primer bailarín del “New York City Ballet“, imponente especialmente en el extracto de “Rubíes” que baila junto a Maria Kochetkova la pequeña gran primera bailarina del “San Francisco Ballet“. Los representantes del “American Ballet“, en cambio –Isabella Boylston y James Whiteside– ofrecen una visión del paso a dos del segundo acto de “Giselle” simplemente correcta, destacando más en la lentitud simple de la coreografía de Millepied.

La escuela rusa que- como pude oír a más de un espectador parisino les resulta demasiado “sportive”- está representada por la pareja de solistas del “Teatro Mariinski de San Petersburgo“, Oxana Skorik y Timur Askerov que, si bien no destacan en la obra “Window in Midwinter”-especialmente por la excesiva longitud y flexibilidad de ella- resultan simplemente perfectos en el paso a dos del Cisne Negro del “Lago de los Cisnes”. No hay ningún adjetivo que pueda describirlos salvo el de “perfecto”; en técnica, interpretación y cualesquiera puntos de la coreografía a los que uno pueda referirse. Menos mal que Timur Askerov hizo un poco de ruido al caer en uno de sus saltos; siempre es un relax saber que son humanos.

El desfile final de todos los bailarines, dirigido por Nadia Veselova-Tender, se hace con la canción de Edith Piaf “Non Je ne regrette rien” haciendo bailar a todas las escuelas al unísono de una de las divas más parisinamente reconocibles…

Con esa música de fondo es difícil no pensar -al menos por un ratito, aunque sea como un espejismo- que, como si nada hubiese cambiado desde tiempos de Luis XIV, París sigue siendo la cuna mundial de la danza.

Fotografía de Marc Haegeman

Fotografía de Marc Haegeman

PROGRAMA: 14 de septiembre de 2014. Manuela Navarro et Gian Carlo Perez Ballet National de Cuba “Le Corsaire” (Pas d’Esclave), Petipa; Aurélien Houette et Erwan Leroux Incidence Chorégraphique / Danseurs de l’Opéra de Paris “Bless – ainsi soit-il” (extrait 1ère partie) Bruno Bouché, chorégraphie; Oxana Skorik et Timur Askerov Ballet du Théâtre Mariinski de Saint-Pétersbourg “Window in Midwinter“ Vladimir Varnava, chorégraphie; Isabella Boylston et James Whiteside American Ballet Theater, “Giselle” (Pas de deux de l’Acte II)Petipa, chorégraphie; Maria Kochetkova San Francisco Ballet & Joaquin De Luz New York City Ballet “Kübler Ross”, Andrea Schermoly, chorégraphie; Lucia Lacarra et Marlon Dino Ballet de l’Opéra de Munich “La Dame aux Camélias” John Neumeier, chorégraphie; Aurélien Houette Incidence Chorégraphique / Danseurs de l’Opéra de Paris “L’Après-Midi d’un Faune”, Thierry Malandain, chorégraphie; Isabella Boylston et James Whiteside American Ballet Theater “Everything Doesn’t Happen at Once”, Benjamin Millepied, chorégraphie; Maria Kochetkova San Francisco Ballet & Joaquin De Luz New York City Ballet, Pas de deux extrait de “Rubies”, Balanchine, chorégraphie; Manuela Navarro et Gian Carlo Perez Ballet National de Cuba “Sobre un Hilo”,Lyvan Verdecia, chorégraphie; Oxana Skorik et Timur Askerov Ballet du Théâtre Mariinski de Saint-Pétersbourg “Le Lac des Cygnes” (Pas de deux du Cygne Noir), Petipa, chorégraphie; Lucia Lacarra et Marlon Dino Ballet de l’Opéra de Munich; “Trois Préludes” Ben Stevenson, chorégraphie ; Défilé Final avec tous les danseurs Réglé par Nadia Veselova-Tencer.

Anuncios